Perfume de Violetas
Jessica y Miriam son un par de adolescentes que comparten una entrañable amistad, Jessica vive en condiciones muy limitadas al lado de su madre, el "ruco" (esposo de su madre), dos pequeños hermanitos y el abusivo hijo del ruco. Miriam tiene mejores condiciones de vida con su madre Alicia quien a pesar de ser una mujer posesiva, insatisfecha y desconfiada ama a su hija sobre todas las cosas. Después de que Jessica es violada y la indiferencia de su entorno se hace presente, el destino de las dos amigas se tornará en un trágico y resonante desenlace.
La directora Maryse Sistach toma con honestidad su historia sin dar concesiones, realiza una denuncia con gran fuerza, explora los ambientes, las psicologías y la lucha por la supervivencia de sus personajes armando una justa panorámica sobre la adolescencia y la urgente necesidad de afecto del ser humano.
El mayor logro de Sistach está en los complejos y conmovedores personajes que conforman la historia, la directora hace que el espectador encuentre un compromiso duradero hacia la película gracias a la sensibilidad que tiene para dar sentido de veracidad en los personajes y su comportamiento apoyándose en un guión lúcido y una precisa dirección actoral.
Las palmas son para Ximena Ayala, Nancy Gutiérrez y Arcelia Ramírez. Ayala en su papel de Jessica es quien lleva el peso dramático y moral que sirve de eje a la trama, la joven actriz le brinda una carismática personalidad a su personaje dándose a querer como una víctima de la carencia de amor, mantiene el pulso de su personaje a lo largo de la historia como una adolescente sin rumbo que comete serios atropellos para conseguir la atención y el cariño de quienes la rodean y no la escuchan a pesar de su herida, Ayala se define como una de las mejores actrices de la actualidad ya que, a pesar de su corta edad, saca adelante un muy complejo personaje pasando de un registro a otro con asombrosa naturalidad.
Nancy Gutiérrez sale airosa en su dinámica como la inocente y crédula Miriam, la sumisión y el respeto que tiene hacia su madre a la par de su liberada forma de ser cuando está con Jessica, le dan un contraste al personaje colocándola en una disyuntiva determinante, es el punto medio de la película en donde el espectador encuentra con mayor facilidad empatía.
Arcelia Ramírez sobresale en cada escena en la que aparece, como Alicia la madre de Miriam representa el aspecto indiferente de la sociedad inmersa en su propio egocentrismo, Ramírez es la mujer resentida y neurótica que adora a su hija y no quiere perderla en una sociedad "peligrosa" y "dañina", un aterrador personaje en el que la actriz se luce en su totalidad.
Si bien el guión se toma la molestia de desarrollar escenas en momento reiterativas, en ningún momento hay un rompimiento narrativo y sirven para relajar la tensión dramática haciendo más accesibles los personajes. Algo notorio es la efectividad de algunas escenas clave que con economía de lenguaje alcanzan evocaciones claras sobre el sentido de la narración, como ejemplo está el momento en que el medio hermano de Jessica, después de cobrarle al violador de la muchacha, entra a la zapatería en donde trabaja la madre de Miriam y le compra con ese dinero unos tennis "última moda", o también, la obsesión de Alicia por su televisión nueva. Quizá el ser humano se ha devaluado de tal forma que el bien material proporciona un mayor poder de generar estados de complacencia que la verdadera esencia del ser, sin importar lo que se destruya con tal de poseerlo. Ante este panorama excelentemente planteado, Sistach desarrolla la relación de Jessica y Miriam con tino certero, haciéndolas víctimas de su entorno.
La idea que "Perfume de Violetas" deja en manifiesto es que la juventud, y en su extensión el ser humano, requiere ser atendida, respetada y amada. La película es una mirada profunda a una realidad difícil de creer pero fácil de entender gracias a las capacidades de Maryse Sistach para conmover y hacer reflexionar honesta e intensamente.